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IMPERMANENCIA

La obra de la serie “Impermanence” es una reflexión sobre la fragilidad y la transitoriedad del mundo material. La artista juega con los contrastes de la acuarela y el acrílico en tonos flúor cuestionando la estabilidad de lo que percibimos como "real". Los estampados florales, en su naturaleza efímera y cambiante, funcionan como símbolos de la belleza que florece solo para desvanecerse, un recordatorio visual de que todo lo material está en constante transformación, en un ciclo sin fin de nacimiento y muerte.

 

El acto de dejar caer la pintura introduce un componente de azar y libertad dentro de la creación, eliminando el control total de la artista y abriendo el espacio a lo impredecible, lo imprevisible. Este gesto resalta la noción de que, aunque busquemos estabilidad, la vida se despliega como un proceso de continua disolución y recomposición, más allá de cualquier intento de dominarla.

 

La obra nos confronta con la paradoja de la impermanencia: la belleza surge y se desvanece sin que podamos apresarla completamente, pero también, en ese mismo movimiento de desaparición, está la creación de algo nuevo, algo que se reconstruye sin cesar. Es un recordatorio de que, al igual que la pintura, nosotros también somos parte de un ciclo constante de transformación, y que la verdadera belleza reside en la capacidad de aceptar lo transitorio, lo cambiante, y lo impredecible.

IMPERMANENCE EN SALÓN
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Técnica mixta sobre papel

Materiales: acrílico, acuarela, papel de 300 g/m²

Tamaño: 150x70 cm. Medidas de cada pieza: 50x70 cm.

©2024 por Natalia Revelles

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